¿Cómo viajar al Tíbet? Mi experiencia y consejos

como viajar a tibet

Seguro que como viajero alguna vez te has planteado visitar el Tíbet. Es un destino que parece inalcanzable, pero con un poco de información es más que posible hacerlo. Yo mismo estuve hace unos años y en este articulo te cuento cómo fue mi experiencia y cómo pude ver uno de los sitios más espectaculares del mundo. Os aseguro que hacer una Kora (peregrinación) en alguno de los templos o lugares sagrados, o contemplar la estepa tibetana con yaks pastando no tiene precio.

Pude vivir esta experiencia hace un par de años y la cosa no ha cambiado mucho desde entonces. Un amigo y yo teníamos el sueño de contemplar el Everest y recorrer los monasterios y ciudades tibetanas. Supimos que había llegado el momento al terminar la carrera. Pasamos 3 meses recorriendo Asia, y sin duda las 2 semanas que pasamos en el Tíbet fueron el top del viaje.

 

cómo viajar tíbet

 

La primera pregunta que te estarás planteando es qué permisos necesitas para viajar a esta zona. Es importante empezar aclarando que es imposible hacer este viaje por libre. Por desgracia, solo una agencia puede tramitar el permiso para entrar en esta región. Además, necesitarás el visado de China (que éste sí, podréis pedirlo por vuestra cuenta). En ese sentido la agencia que contratamos, Mundo Tíbet, se encargó de todo (el de China ya lo teníamos, pero en caso de que no lo quieras hacer por tu cuenta, o no sepas muy bien cómo tramitarlo, ellos pueden guiarte en todos los pasos). Hasta ahora, ha sido el único viaje organizado que he hecho. Y aunque sigo prefiriendo hacer los viajes por libre, he de reconocer que la experiencia fue genial.

 

 

Elegimos esta agencia porque, después de mucho buscar, vimos que era de las pocas que trabaja con gente local, beneficiando especialmente a guías y negocios locales tibetanos. Este punto es remarcable, dado que la mayoría del turismo de Tíbet procede de China y usa operadores chinos para viajar, por lo que los negocios pequeños y locales no se benefician demasiado del turismo.

 

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Además, al ponernos en contacto con ellos (el organizador y dueño de la empresa, Alfonso Para, es español, así que, si no domináis el inglés podréis hablar con él perfectamente) nos preguntaron qué tipo de viaje queríamos hacer, desde dónde saldríamos, cuánto tiempo queríamos pasar… etc y nos informó sin compromiso sobre los diferentes itinerarios que ofrecen. Los precios también variaban dependiendo de la ruta, los hoteles o de si quieres incluir entradas o no a los sitios, por ejemplo. Según tus preferencias, calculan el precio. Y si es posible encuentran a más gente que quiera lo mismo que tú para poder montar un grupo y que salga mejor de precio. Aunque si buscas algo demasiado alejado del itinerario que ofrecen tendrás que crear tú el grupo (de 6 personas) o pagar el suplemento de grupo reducido.

En nuestro caso, después de pensarlo mucho, decimos hacer el itinerario del campo base del Everest. Los hoteles podéis buscarlos por vuestra cuenta, pero la agencia ofrece mejores precios por el mismo hotel. Por ello, reservar el alojamiento con ellos os saldrá más económico. Los hoteles que ofrece la agencia son bastante buenos. Por lo que, si queréis alojaros en hoteles más baratos y con menos prestaciones podéis hacerlo y buscarlos por vuestra cuenta.

 

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Ahorrar en los hoteles puede ser interesante para hacer tu viaje más económico. Buscar hoteles sin tanta calidad es una opción. Pero en lo que no te recomiendo que recortes presupuesto es en las entradas a los diferentes sitios (como los templos) que van incluidas en el pack de la agencia que acabes eligiendo.

También deberás tener en cuenta que hay diferentes opciones de entrada y salida a Tíbet (podéis entrar y/o salir por Nepal o China). Os recomiendo que preguntéis, porque os responderán encantados cuál es la opción que más os conviene.

Nosotros, al estar ya en China, decidimos tomar el tren de las nubes, el que viaja a más altitud del mundo, saliendo desde Xining. Esta opción es interesante porque Tíbet también está a bastante altura sobre el nivel del mar por lo que la aclimatación al llegar será algo más fácil. Eso no quita que no sintáis mal de altura al llegar a Lhasa (la capital). En el tren de las nubes bombean algo de oxígeno, por lo que es posible que os sintáis genial durante el viaje, pero que al bajar del tren os dé el bajón. Os confesaré que yo tenía unas ganas de vomitar brutales, aunque se me pasaron cuando vi el palacio de Potala camino del hotel…y volvieron en cuanto lo perdí de vista 🙁 Pero tranquilos, sea cual sea vuestra opción, un par de días los pasareis en Lhasa para aclimataros a la altitud.

 


Además, aunque el viaje sea en grupo, salvo las visitas a los diferentes templos (y evidentemente el trasporte) podréis disfrutar de mucho tiempo libre para vosotros, para explorar y pasear a vuestro aire. Algunas de las experiencias que recuerdo cómo las mejores son la Kora o peregrinación al templo de Shigatse o los paseos por los lagos Namtso (donde además de una mini peregrinación que puedes hacer, pasamos la noche) y Yamdrok-tso, que hicimos por libre. Os recomendaría que intentarais incluir estos sitios en vuestra ruta, y sumaría alguno más: hacer noche en el campamento base del Everest y ver el amanecer desde allí. Además, después del amanecer se hace la visita al monasterio de Rongbuk, donde podréis ver a los monjes con las oraciones diarias; un momento que no os podéis perder. Es algo realmente mágico.

 


Hay muchas opciones, y aunque nosotros nos decidimos por la ruta de la cara norte del Everest, también podéis optar por la ruta de la amistad (y entrar a Tíbet por carretera desde Katmandú) o personalizar vuestra ruta eligiendo los puntos a visitar. Sea como sea, recorrer el Tíbet ha sido una de mis mejores experiencias de viaje. Así que os recomiendo enormemente que visitéis esta región en el techo del mundo, ¡no os arrepentiréis ruteros!

Si eres un amante de Asia y quieres seguir recorriendo este continente, también te interesara nuestro artículo de “Los 4 imprescindibles de Camboya“.

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Los 4 imprescindibles si decides viajar a Camboya

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Podríamos decir que, si decides viajar a Camboya, este será uno de los lugares menos turísticos del sudeste asiático que visitarás. Nada más pisar el país lo notas. Hay menos masificación, menos lugares conocidos… Y fue justo eso, lo que hizo que, a pesar de las cosas negativas, me gustara Camboya más que muchos otros sitios de alrededor.

No fue un viaje fácil a pesar de ello. Los intentos de timar al turista, las dificultades de moverse de un lado a otro, la comida… hacen que, para algunos, Camboya sea un lugar que no volverán a poner en su ruta.

También es un país poco desarrollado económicamente. Su moneda es tan débil que al hacer el cambio nos ofrecían darnos dólares en vez de rieles, la moneda del país.

Debido al tiempo del que disponíamos, no pudimos ver todo lo que nos hubiera gustado del país. Aquí te traigo aquello que más me gusto y que recomiendo sin pensarlo. Aprovecho para haceros una advertencia viajeros. En este blog sólo os recomendaremos aquellos sitios que nos han gustado. No recomendaremos algo simplemente por ser muy famoso y porque se TIENE que ver. Esta es parte de nuestra filosofía y la que queremos transmitir aquí.

Aquí van los imprescindibles de Camboya.

1. Ver los delfines Irrawadi

Esta variedad de delfines de agua dulce está en peligro de extinción. Se encuentran en el río Mekong y se caracterizan por la forma particular de su parte delantera. Será una de las experiencias más especiales si decides vajar a Camboya.

Para ver los delfines tendrás que viajar hasta Kratie. Allí deberás contratar un tuk-tuk que te llevará.

He leído por varios blogs que la experiencia no merece la pena. Que a penas ves a los delfines, sólo media cabeza o el lomo… Yo no opino lo mismo.

Me considero una afortunada por haber visto lo que vi. Quizás tuvimos suerte, pero fueron varios los delfines que salieron a la superficie. Es cierto que sólo se les veía la cabeza o el lomo pero ¿no es eso mágico? Son una especie en peligro de extinción, el hecho de poder verles, de la forma que sea o el tiempo que sea, ya es una maravilla.

Entiendo la frustración cuando no consigues ver ninguno, es algo que puede pasar. Pero yo de ti lo intentaría. Te decepcionarás si no ves ninguno pero creo que hay que intentarlo.

RECOMENDACIONES: hay que ser muy respetuosos. Para que el animal se sienta más a gusto y quizás le puedas ver más, has de no hacer ruido y permanecer en silencio. Después de navegar unos minutos en la barca, el hombre que la lleva parará y todos deberéis no molestar.

2. Ruinas de Angkor

Los templos de Angkor son uno de los emblemas del país. Tanto es así que el templo más famoso, Angkor Wat, aparece en su bandera. Están considerados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. En el pasado, en el siglo IX d.C, Angkor fue una ciudad que después se abandonó. Sólo el templo Angkor Wat, el más famoso, fue cuidado por monjes budistas.

Angkor es actualmente una región de Camboya. En el pasado, fue donde se asentaron varias capitales del Imperio jemer; Imperio que ocupó lo que ahora es Camboya, Tailandia, Laos, Vietnam y parte de Malasia y Birmania. Los templos permanecieron ocultos bajo la selva camboyana hasta que fueron descubiertos.

Para visitarlo te recomiendo alojarte en Siem Riep, ciudad que se encuentra cerca.

Angkor es un complejo enorme, por lo que no te recomiendo que lo visites andando, y tampoco que le dediques sólo un día. Nosotros contratamos un tuk-tuk para 3 días. Cada mañana nos esperaba en la puerta del hotel y nos llevaba. Están acostumbrados a hacerlo, por lo que os llevará, dentro del complejo, a los lugares más importantes. Después vosotros, también podéis decirle dónde queréis ir. Al terminar nos llevaba de vuelta al hotel y hasta el día siguiente.

3. Plancton bioluminiscentes
plancton bioluminiscente camboya

Una experiencia que nos alucinó a todos. Ya sólo con estos 3 imprescindibles es imposible que no te apetezca viajar a Camboya.

Si quieres vivir esta experiencia tendrás que viajar hasta la isla de Koh Rong Samloem. Los ferris parten desde Sihanoukville. También puedes aprovechar y visitar la isla hermana Koh Rong, la segunda isla más grande Camboya.

Esta actividad para ver el plancton consiste en ir en grupo en un barco por la noche. El barco se alejará de la isla para que la luz no impida disfrutar al máximo de la luz natural que genera el plancton. Cuando llegue a su destino, en medio del mar, haréis un poco de snorkel y descubriréis la magia. Justo lo que se ve en la imagen es lo que veréis a vuestro alrededor cuando sumerjáis la cabeza. En la costa nosotros no lo pudiemos ver, quizás vosotros sabéis encontrar el lugar.

Nosotros compramos los tickets en la sila un día antes y al día siguiente, por la noche, estuvimos en el punto de reunión. ¡Vais a alucinar!

4. Museo del genocidio y campo de exterminio

Os recomiendo ir a la capital camboyana, Phnom Penh, para poder conocer su historia visitando estos dos lugares. Os recomiendo contratar un tuk-tuk para que os lleve a ambos.

La dictadura de Camboya duró entre 1975 y 1979. Se instauró el régimen maoísta de los Jemeres Rojos, y su líder fue Pol Pot.

En el Museo del genocidio visitaréis la prisión del régimen y conoceréis más detalles sobre este momento de la historia. También os recomiendo alquilar los auriculares. Hay audioguía en español y disfrutaréis mucho más la visita conociendo todos los detalles.

La segunda parada es el campo de exterminio. Gracias a estas dos visitas conocimos mucho sobre la historia del país durante la dictadura. Gracias a ello, aprendes a apreciar más el país donde estás, por eso, lo recomiendo.

 

Es cierto que el tiempo lo cura todo y que nuestro cerebro hace más bonitas las cosas de lo que en realidad fueron. Pero también es cierto que, las cosas buenas acaban ganando a las malas. Las pocas infraestructuras, los timos (ya os contaremos el más épico), el transporte… eso, se queda atrás después de pensar en estos cuatro sitios inolvidables. Y también en la experiencia que coges gracias a esas malas experiencias. Viajar a Camboya será una experiencia única y diferente, sin duda.

Si decides viajar a Camboya y en el camino visitar también Malasia, pásate por el artículo de “Comer dumplings con estrella Michelin en Malasia” para tener una experiencia gastronómica que no olvidarás.

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